lunes, 17 de noviembre de 2008

YARAVÍES

Manos
y voz
desgranando
lamentos.

A ratos
guerrero

a ratos
melancolía

a ratos
ternura.

Dónde
tu mandolina
dónde las tardes de canción

Dónde
padre
aquellas horas.

JUVINA

Sobre la espalda
entrelazados
el destierro
y el regreso

la espera silenciosa.

En el regazo
un hato de raíces

tus pies asidos
a la huella
de la semilla.

Para la abuela Victoria, madre de mi madre

Hay tiempo
entre mi abuela y yo
intervalo de silencio
y luto

No escuché su voz
ni respiré su aliento
ni sus ojos oscuros
acariciaron mi llanto

Ella era joven
su vientre cobijó
seis hijos
solo cuatro la pudieron recordar
apenas como un destello.