viernes, 5 de septiembre de 2008

Julio 19

Con la cabeza gacha
los ojos cerrados
las manos cruzadas
muda
recordando ternuras
desde la primera luz


semanas

días

horas

el último segundo.

Hoy
madre
mirabas
más allá de la sombra
serena
desde el mar.

El mortero de la abuela

Piedra horadada
memoria del agua
del fluido ancestral.

Mis manos
envueltas

en la tarde

(huésped de mis ojos)

acarician
la ternura de la abuela.

Piedra piedra piedra
no me dueles
me remites
a la tibieza

(cimentada
para siempre)

de la Casa Vieja.