sábado, 30 de agosto de 2008

Madre


Desde ayer
sobre el arrullo
crepitante
se mezclan los aromas.

Allá lejos
tañe la campana
toca el Angelus
en punto a las seis

congregados

las espaldas
como arcos
bajo el peso milenario

las manos
y su huella
ramilletes de piedra

en los ojos
el adiós velado por el tiempo

mi voz
se pasea con el viento
entre los árboles
que susurran
la canción precisa
del calendario
deshojando los días.

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