Madre
Desde ayer
sobre el arrullo
crepitante
se mezclan los aromas.
Allá lejos
tañe la campana
toca el Angelus
en punto a las seis
congregados
las espaldas
como arcos
bajo el peso milenario
las manos
y su huella
ramilletes de piedra
en los ojos
el adiós velado por el tiempo
mi voz
se pasea con el viento
entre los árboles
que susurran
la canción precisa
del calendario
deshojando los días.
sábado, 30 de agosto de 2008
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